
La tanaceto (Tanacetum vulgare) es una planta perenne de la familia de las Asteráceas que se propaga por rizomas rastreros y por semillas. Multiplicar esta planta en el jardín se basa en tres técnicas principales: la división de mata, la siembra y la recuperación de fragmentos enraizados. Cada una responde a una necesidad diferente según el material vegetal disponible y el calendario del jardinero.
Rizomas rastreros de tanaceto: entender el mecanismo antes de dividir
El tanaceto produce una red de rizomas subterráneos que se extiende horizontalmente bajo la superficie del suelo. Estos tallos subterráneos llevan yemas capaces de generar nuevos brotes aéreos, lo que explica la reputación invasiva de la planta.
Para multiplicar de manera efectiva, primero hay que observar este sistema radicular. Una planta instalada desde hace dos o tres años ya presenta una mata densa con varios inicios de rizomas bien visibles cuando se despeja la tierra en la periferia. Cada fragmento de rizoma que lleva al menos una yema puede dar una nueva planta, siempre que se replante rápidamente en un suelo fresco.
Este funcionamiento por rizomas distingue al tanaceto de muchas perennes que se multiplican únicamente por siembra o esquejes. Encontrar los consejos prácticos en Les Défricheurs permite complementar este enfoque con referencias de calendario adaptadas a cada región.

División de mata de tanaceto: el método más fiable en el jardín
La división sigue siendo la técnica privilegiada para obtener plántulas idénticas a la planta madre, ya aclimatadas al suelo del jardín. Se lleva a cabo en primavera (marzo-abril) o en otoño (septiembre-octubre), cuando la planta no está en plena floración.
Extraer y separar los fragmentos
Desenterrar la mata entera con una horquilla, conservando un terrón de tierra alrededor de las raíces. Luego, separar los fragmentos a mano o con un cuchillo bien afilado. Un fragmento viable tiene raíces sanas y al menos dos o tres tallos.
Eliminar las porciones centrales de la mata si parecen leñosas o despobladas. Las partes periféricas, más jóvenes, se recuperan mejor.
Replantar sin esperar
Instalar cada fragmento en un agujero ligeramente más ancho que el terrón, en suelo drenado y a pleno sol. Compactar y regar abundantemente. La recuperación es rápida: en pocas semanas, aparecen nuevos brotes.
- Separar las plantas de 40 a 50 cm para dejar a los rizomas espacio para establecerse sin competir con los cultivos vecinos
- Prever una barrera anti-rizomas (placa enterrada o maceta sin fondo) si el tanaceto se planta en el borde de la huerta, ya que coloniza el terreno circundante en una o dos temporadas
- Regar regularmente las dos primeras semanas, luego dejar que la planta se establezca: tolera bien la sequía una vez enraizada
La división cada tres a cuatro años rejuvenece la mata y limita su expansión descontrolada. Esta operación regular proporciona al mismo tiempo nuevas plántulas para distribuir o reposicionar en el jardín.
Siembra de semillas de tanaceto: cuándo y cómo proceder
La siembra es adecuada para iniciar un cultivo de tanaceto sin disponer de una planta madre, o para renovar genéticamente una población establecida. El tanaceto produce una gran cantidad de semillas finas a finales del verano, recolectadas de los capítulos secos.
Cosecha y conservación de las semillas
Cortar las inflorescencias cuando se vuelven marrones, generalmente en septiembre. Colgarlas boca abajo en un lugar seco y ventilado. Las semillas se desprenden fácilmente de los capítulos una vez completamente secas. Almacenarlas en un sobre de papel, a salvo de la humedad, hasta la primavera siguiente.
Sembrar en semillero o en plena tierra
La siembra en semillero bajo abrigo se realiza en marzo-abril. Utilizar un sustrato de siembra fino, colocar las semillas en la superficie sin cubrirlas (necesitan luz para germinar), y mantener el sustrato húmedo por nebulización. La germinación generalmente toma de dos a tres semanas.
La siembra directa en plena tierra es posible a partir de mayo, cuando el suelo está calentado. Preparar un lecho de semillas fino, sembrar en líneas espaciadas y aclarar después de la germinación para dejar solo una planta cada 40 cm aproximadamente.

El trasplante de las plántulas jóvenes provenientes del semillero se realiza cuando tienen de cuatro a seis hojas verdaderas. Elegir un lugar soleado, en suelo drenado. Una siembra de tanaceto generalmente no florece hasta el segundo año, lo que requiere más paciencia que la división.
Suelo, exposición y mantenimiento después de la multiplicación del tanaceto
Sea cual sea el método elegido, las condiciones de implantación determinan el éxito de la recuperación. El tanaceto se adapta a suelos variados, pero ciertos parámetros aceleran su instalación.
Prefiere suelos arcillosos ricos en humus, aunque tolera tierras más ligeras siempre que no estén empapadas de forma permanente. El pleno sol sigue siendo la exposición óptima, aunque la media sombra se tolera con una floración menos abundante.
Después de la multiplicación, un acolchado ligero al pie de las nuevas plantas conserva la humedad y limita la competencia de las malas hierbas durante la fase de enraizamiento. No se necesita aporte de fertilizante el primer año: el tanaceto es frugal y un suelo demasiado rico favorece un desarrollo vegetativo excesivo en detrimento de la producción de compuestos aromáticos.
- Eliminar las inflorescencias marchitas antes de la diseminación de las semillas si no se desea la siembra espontánea
- Vigilar la extensión de los rizomas en el borde del macizo y cortar los estolones que sobresalen de la zona prevista
- Recortar los tallos secos a finales de invierno para favorecer el brote de nuevos brotes vigorosos en primavera
El tanaceto instalado por división produce sus primeras flores ya el verano siguiente, mientras que las plantas provenientes de siembra tardan una temporada adicional. En ambos casos, la planta alcanza su plena vigor a partir del segundo o tercer año, formando una mata densa que puede superar un metro de altura.
El olor a alcanfor característico de su follaje se intensifica con la madurez de la planta, lo que la convierte en un repelente natural cada vez más eficaz a lo largo de las temporadas en la huerta.